El miedo de no saber vivir

Tengo 34 años y hoy me cayó encima ese miedo: el miedo de no saber vivir.

Hubo momentos más oscuros en mi vida, momentos en los que pensé en acabar con todo. La vida pesaba tanto que no encontraba la forma de sostenerse. Pero con el tiempo, y con años de terapia, me agarré de ella. La elegí. Y aquí estoy.

El problema es que a veces siento que no estoy viviendo de verdad. Que solo estoy existiendo. Que estoy parada en un andén esperando, esperando a que alguien me diga "por aquí, Male, por este camino está tu felicidad." Y el dilema es que mientras espero esa señal, la vida pasa. Y yo no estoy en ella, estoy mirándola desde afuera.

La soledad es mi peor enemiga en ciertas temporadas. No la soledad de estar sola físicamente, sino esa otra, la que se mete adentro cuando las cosas pesan más de lo normal. Esa que se asienta y no avisa cuándo se va. Y me jode, porque hay temporadas que se alargan más de lo que yo quisiera, y cuando eso pasa me consume de una forma que es difícil de explicar pero muy fácil de sentir.

Creo que gran parte de mi vida viví para que otros decidieran por mí. Qué camino tomar, qué querer, cómo ser. Y quizás por eso ahora me siento tan perdida. Porque nadie me enseñó a elegir para mí misma, y yo tampoco me lo enseñé.

Todavía no sé cómo vivir. No tengo el manual, ni el mapa, ni la respuesta. Pero algo en mí sabe que el primer paso es dejar de esperar que alguien más me los dé.

Así que aquí estoy. Escribiendo. Intentando.

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